Día 20 Tarifa.
Ciudad marinera y primer lugar donde los moros pisan el
suelo peninsular en el año 711.
Queda un castillo que por ser lunes no se visita. Según
cuenta la leyenda en el año 1294, habiendo sido ya reconquistada esta plaza por
los cristianos, es asediada por meriníes y nazaríes y toman como rehén al hijo
de Guzmán , quien lidera la defensa. Se le ofrece devolverle a su hijo sano si
rinde la ciudad. El mismo lanzo desde las almenas un cuchillo y dijo “Matadle con este, si lo habéis determinado, que
más quiero honra sin hijo, que hijo con mi honor manchado”.
La antigua medina se conserva al igual que esta iglesia que
parece ser la mas antigua y quizá para que siga pereciéndolo la han dejado caer
en el olvido. El cartel de la puerta decía que estaba en un preocupante estado
de abandono.
Entramos a tomar algo al casino club del lugar, pero no hay quien nos sirva una cervecita, pero a cambio nos dejan echar un ojo.
La iglesia mas importante de la ciudad, San Mateo, se ha convertido en el garaje de los pasos de semana santa, cuento hasta 6 pasos que ocupan todos los laterales de la iglesia. Los techos del cuerpo principal son góticos
Mención especial merecen los techos de una de las capillas laterales que son una filigrana
En cualquier lugar crece una buganvilia.
A la puerta de esta casa, junto a una iglesia cerrada, existe la convivencia de muchas plantas formando este monumento a la coexistencia de la naturaleza y la ciudad.
El mercado central no ha sido tal. Casi todos los puestos
son tiendas de cualquier cosa menos alimentación a excepción de una verdulería
y dos carnicerías.
Estamos en una urbanización, Atlanterra, que quizá en algún momento significó algo en el mundo del turismo de la zona, pero hoy es vieja, sin gracia, solitaria e incómoda.
Por lo menos estamos al lado del mar















