Día 18 Grazalema
Aprovechando que el Grazalema es pequeña y que no nos
requerirá tiempo, dormimos hasta las 9. Entre desayunos y duchas y la enorme
pereza, nos dejamos ver por la calle a las 11.
Estamos en un jardín, donde se reúnen a jugar la chiquillería del lugar a partir de las 5 de la tarde.
Grazalema es otro de los pueblos blancos, pero con cuestas más
suaves.
Casas muy blancas y mucha vegetación en las calles. Desde un
jazmín a una buganvilia. En el colmo de la lucha por la sobrevivencia vegetal,
un enorme geranio compitiendo con un cactus de brazos longilíneos.
Hay restos de presencia humana de hace mas de 15.000 años. Los celtas y los romanos dejaron mucha huella, pero la mas importante es la árabe. Molinos de aceite y harina, infraestructura hidráulica, el curtido de la piel y la cerámica. Los romanos la llamaron Cíbula y a lo largo de los siglos de dominación mora dependiendo de quién reinara, se llamó Zulema, Ben Zulema y Az-Zulema hasta llegar a la actual Grazalema.
Esta zona por su característica agreste tuvo mucho
bandolerismo siendo el mas famoso José María “ El tempranillo”, bautizando a su
hijo en la iglesia de este pueblo.
Desde uno de los miradores a las afueras vemos el paisaje
circundante y un gran pinsapo que crece queriendo tapar la visión.
La gastronomía es muy rica siendo abundantes los platos con venado, jabalí y cordero.
Entramos en la iglesia, no hay nadie pero tras la puerta
sale una viejita arrugada y huesuda, nos da una estampita de la virgen y
señalando una cesta llena de monedas nos espeta : Put Money. Abajo vemos a la viejita asalta visitantes con sus ordenes imperativas.

La carta en la puerta del Patio San Diego nos hace ojitos.
Canelón de aguacate relleno de queso cremoso.
Ensalada de mango con ahumados (salmón y sardina).
Picaña de Angus sobre piedra caliente.
Para beber un vinito tinto de la tierra llamado Quadis hecho con Tempranillo, Sirah, Petit Verdot y tintilla de Rota y que nos hemos comprado una botella para acompañar un jamón ibérico.
Llevamos una marcha tomando postre diario, nosotros que siempre hemos denostado el dulce…….Tarta de la abuela con nata y un Pedro Ximenez espeso y negro como alquitrán. Exquisito.



















