Día 2 Hornos – Cazorla – Úbeda
Anoche, mientras veíamos la debacle del Barcelona, nos
comimos la mejor piza de la zona, siempre según la opinión del dueño del hotel restaurante
Raisa. Preguntamos que tamaño tenían las pizas para pedir solo una ya que somos
frugales en las cenas. Nos dijo que eran pequeñas y por ende pedimos dos. Que “joputa”,
eran como ensaladeras grandes de las que salían 10 cortes. Champiñón de bote y
tomate de la variedad clorhídrica si no que sulfúrica. Ácido como la madre que
lo parió. Como dejamos mas de la mitad de las pizas y que según él eran de “
masa hecha en casa” nos invitó a que nos las lleváramos a la habitación y las
comiéramos más tarde. Declinamos la oferta.
Ni la comida ni la cena fueron de nuestro gusto y para mayor
escarnio, he tenido una noche difícil, al punto que ahora mismo tengo un
problema de liquidez y no me refiero al bolsillo.
Del desayuno no hablaré mucho, solo lo justo para hacer una
pregunta al universo: ¿Es posible que un pan tostado con aceite y tomate sepa
mal? Este señor lo consiguió.
Comenzamos la travesía con ligera niebla que el sol
ascendente disipa rápido
La carretera A 319 cruza el parque nacional de la sierra de Cazorla y gracias al exceso de curvas y tener que conducir despacio he tenido ocasión de disfrutar del extenso bosque formado por pino negral, encinos, pino carrasco y los longevos Tejos.
Parte de la mañana la pasamos en el pueblo de Cazorla,
empinado el como casi todos que vemos desde la carretera.
Castillo de La Iruela
Iglesia de San José, las paredes llenas de frescos que
pareciera que El Greco tuvo tenido una novia durante una época y se entretuvo
pintando paredes mientras la moza se decidía a…..
Bonitos callejones adornados con geranios, algo muy andaluz, y gente muy alegre en las plazas. El castillo, que está muy alto y requiere mucho esfuerzo llegar a él, esta cerrado lo que me ha dado una alegría muy sana.
Paseamos por la orilla del río Cerezuelo, afluente del Guadalquivir, entre vegetación boscosa pero el irregular camino requiere un esfuerzo que no estoy dispuesto a realizar así que lo cambio por una cerveza en una terracita y quedo a la espera de que la comida sea sabrosa.
Esperanzas vanas. Un horrible Oso Buco duro y muy cocido. Un desastre.
Se merece un puafffff
Coche y a Úbeda. Compramos víveres para las cenas y
desayunos ya que a partir de ahora la mayoría de alojamientos son apartamentos
con cocina, sala y todo lo necesario para hacer grato el descanso del guerrero.
