Día 16 Sevilla – Setenil – Olvera.
Muy tempranito dejamos la bella Sevilla. Largo y sinuoso
camino nos conduce a Setenil de las Bodegas.
Enclave moro tomado por los reyes católicos 8 años antes de
la toma de Granada. Curioso enclave a los lados del cañoncito que forma el rio
Guadalporcún. Las cuevas formadas por la erosión son utilizadas para ser
tapadas tirando paredes y formar casas sin tener que excavar.
La zona mas visitada que son el callejon de la sombra y el
del sol están tomadas por bares, restaurantes y las inefables tiendas de
recuerdos barateros.
Una vez se sale de las dos calles a los lados del río el pueblo se transforma.
Tras dos horas de paseo por este pueblo nos largamos con viento fresco ( es un decir) hacia nuestra posada del día en otro pueblo encaramado a la montaña y donde encontrar un metro plano ya no es tarea difícil si no imposible.
Estamos en la calle Zorrilla, un callejón al que no llega el coche. Así que hemos empujado el equipaje 150 m cuesta arriba y hemos hecho la suficiente hambre para disfrutar.
La Tarara, así se llama el restaurante, que al principio estábamos
solos y poco a poco se fue llenando.
Empezamos con ensalada de tomate sabroso con ventresca de atún.
Seguimos con Tabla de quesos de la zona. Son quesos Payoyo semicurados, curados y crema de queso.
Carpaccio de vaca retinta
Payogiana: Emulando una berenjena parmigiana pero con el queso de la zona y con tomate seco espolvoreado que le dar ese color. La emoción me ha hecho tomar la foto desenfocada.
Vino tinto de Cádiz, Petit Forlong, mezcla de Merlot, Sirah y tintilla de Rota.
Todo esta buenísimo, hasta el café.













