miércoles, 8 de octubre de 2025

 


Día 8 Córdoba.

La noche ha sido un poco chungalí, traducido, inquieta. El colchón extremadamente duro, casi como para doctorarse en tercer Dan de faquir. Y como contraste la almohada era muy blanda, tan blanda que parecía inexistente. Mas allá de estos inconvenientes hemos tenido cerrados los ojos mas de 7 horas. Dormir eso ya es harina de otro costal.

La mañana parece fresquita y nos ayuda a llegar en un periquete a la mezquita, compramos los tiquetes para las 13: 30. Yo con mi lógica ilógica he pensado que, como los franceses, alemanes y otras etnias comen temprano, esa hora sería la óptima para ver la monumental Mezquita-Catedral, si no solo, por lo menos no agobiados por el gentío.

El Alcázar cristiano está en obras. y por tanto cerrado y no visitable salvo unos jardines chuchurridos.



Paseamos el Alcázar Viejo, barrio con muchos patios floreados y que nos adentramos en uno. Son una maravilla. A los que nos gustan las plantas, nos asombran estos lugares.



Al adentrarnos en la Judería somos testigos de la existencia de un parking amurallado. No todas las ciudades pueden presumir de esta atracción.


El primer choque cultural con el turismo de masas lo sufrimos en los baños del Alcázar, luego en la sinagoga de la cual hemos salido escopeteados o mas bien expulsados por el exceso de cuerpos sudorosos que buscaban hacerse un hueco y ver lo poco que había que contemplar en un cuarto de 4x4.

Lo mejor ha sido la Casa Sefarad. En plena judería, una casa museo dedicada a la comunidad Sefardí, los judíos de la península ibérica. Algunas personalidades de origen judío son: Luis Vives, Nebrija (autor de la primera gramática castellana), Fray Luis de León, Santa Teresa de Ávila, Fernando de Rojas (autor de La Celestina), Miguel de Cervantes y un largo etc. Sus familias se convirtieron para no ser expulsados y seguir con sus vidas en aquella España intolerante.

Un vinito fresquito mientras veíamos pasar las hordas de turistas al tiempo que hacíamos tiempo para nuestra visita a la Gran Mezquita.


Yo la visité con mis padres a la tierna edad de 11 años y en aquella época los visitantes eran pocos y bien avenidos. El día de hoy las mareas de autómatas siguiendo a los guías eran miríadas y miríadas. Por si fuera poco, también el interior está en obras así que una andamio por aquí, tres obreros por allá y bellezas que quedan ocultas tras lonas opacas. Po.r suerte son 23.000 m2 y tocamos a mas de un metro por visitante








                        ¿ Milagro o borrado de la gente con un programa de IA?

La comida en un lugar muy simpático llamado El Astronauta. Comida de origen mediterráneo del este (Líbano, Turquía, Grecia) con una presentación más moderna.

Mezze a base de mazamorra ( sopa espesa y fría de almendras con ahumados y membrillo, un humus de garbanzo y humos de betabel.


Pan Bao de guolash y rodajas de berenjenas con yogurt.


Mussaka de berenjena y calabacín.


Un maravilloso vino de Calatayud, Baltasar Gracián, una garnacha de viñas viejas.



Media hora mas de paseo para llegar al alojamiento y siesta muy merecida de menos de una hora.

 

 

 



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