Día 17 Olvera-Zahara de la Sierra-Grazalema
Con el ajetreo del equipaje arrastrando el día anterior, no me percaté al llegar del bonito arco que da paso a la casita minúscula donde hemos dormido.
Lo principal de Olvera se encuentra en la cima. Un Castillo
con museo, una iglesia y un barrio laberíntico.
Como siempre, donde una mezquita imperaba, hoy se yergue la
iglesia principal. Como curiosidad todos los altares parecen hechos de mármol,
pero en realidad son de madera pintada.
Al entrar a la iglesia vacia suena una voz angelical, una turista está cantado el Ave María desde el coro y la acústica del recinto multiplica la belleza del canto.
En 1904 llega el fluido eléctrico, pero no es hasta 1914 que
el agua potable llega a las fuentes públicas y será hasta la década de los 60´s
que los edificios y casas tendrán abastecimiento.
Cambiamos de pueblo serrano y ya estamos en Zahara de la Sierra. A destacar esta virgen jugadora de ajedrez y a punto de enrocarse y esta otra que aprovecha que conoce al dueño, es su madre, para ser llevada en volandas por estos angelotes.
Un enorme lago de aguas casi turquesas yace a los pies del pueblo.
Cruzamos la sierra, subimos a casi 1300m y cruzamos un bosque de pinsapos, unas pináceas que pueden alcanzar los 30m de altura y que son endémicas de esta región.
Ya estamos en Grazalema. Aquí dormimos dos noches.
Y ahora lo mejor…….platito de jamón ibérico deliciosos.
Un tomate de málaga aliñado con aceite de un amigo del dueño del restaurante.
Hueva de maruca y mojama de atún
Pisto andaluz, con queso de cabra y un huevo.
Pa´beber un vinito
gaditano muuuuuu bueno y sabrossso.






















